A ocho kilómetros de Oropesa, a las afueras de un pueblecito llamado Alcañizo, la finca de Los Arcos del Egido recibe al huésped con un rico olor a comida casera. Sólo tres habitaciones componen la oferta de esta recóndita casita ambientada en estilo rústico y personalizado. El resultado es pintoresco aunque agradable, gracias a los esfuerzos por el detalle de Conchita, que no sólo atiende a los huéspedes sino que cocina y pinta los risueños cuadros que pueblan los muros de la casa.