Abajo, en el agua, los embalses acabaron con la anguila y el esturión, pero aún conserva poblaciones de nutria, galápago leproso o la boga. Los cortantes son el lugar elegido para que el alimoche, el águila real, los buitres leonados, búhos reales y otras aves como la tímida cigüeña negra hagan su nido. Ésta última encuentra en estos silenciosos lugares el último reducto de su existencia, ya que se encuentra en grave peligro de extinción (no soporta al hombre).
Los cornicabras, madroños, encinas, enebros y olivos son la vegetación que predomina en el arribe, que se agarran a la vertical roca en un alarde de equilibrio.
El arribe sayagués es más desconocido que el salmantino, que se encuentra aguas abajo, en el sur de Sayago, donde el turismo es más abundante y los pueblos más nuevos y ricos. Dos zonas con encantos diferentes, y las dos dignas de ser visitadas.
Miguel de Unamuno escribió: “Arribes del Duero es el lugar más agreste, más duro y más impresionante de España entera”
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